Arquivo | Rianxo RSS feed for this section

Cruceiro da Praciña (Rianxo)

1 Feb

Velaquí unha foto do cruceiro da Praciña, en Rianxo.

Solpor en Rianxo

23 Xan

Panorámica do solpor en Rianxo con Boiro e a Ría de Arousa ao fondo. Podes clicar na imaxe para vela en grande.

Boas festas!

25 Dec

A posible historia do Castelo da Lúa de Rianxo

10 Dec

Do Castelo da Lúa de Rianxo, hoxe en día só quedan catro pedras. Basicamente a cimentación do que puido ser, así que moitos non tiñamos moita idea do aspecto que puido chegar a ter.

Polo visto unha ilustración do Castelo da Lúa xa figura dende hai tempo entre a documentación dos arqueólogos. Pero hoxe quero agradecerlle ao alcalde Adolfo Muíños nos indicar nun dos comentarios deste blog a referencia dese gravado, onde se pode ler un artigo con algúns detalles do que puido ser a historia do castelo (e que deu lugar tamén ao lugar do Pazo). O escritor do artigo (por partes demasiado florido), é J. R. Figueroa, e pertence a unha publicación de 1850 chamada Museo de las Familias.

Aínda que hai cousas que non me encaixan ben no escrito (como o feito de que ve o Castelo da Lúa nada máis entrar en Rianxo e parar alí aforráballes bastantes manobras antes de entrar no porto de Rianxo, cando o emprazamento está pasado Rianxo, a carón da praia da Torre), paso a reproducir o artigo polo seu interese 165 anos despois despois da súa publicación (e tamén porque me levou case dúas horas transcribilo, jeje):

Galicia Monumental y Pintoresca

“Era una hermosa mañana del mes de abril de 1846, y las convulsiones políticas que en  aquellos angustiosos momentos agitaban a mi provincia, me conducían hacia la antigua Pons Cesaris, uno de los más notables monumentos de construcción romana que se conservan en Galicia. El puente Cesures, como hoy se llama, es el embarcadero natural de los que quieran recorrer la ría de Arosa; ese risueño mediterráneo de cuarenta leguas de costa, acaso la más bella y la más apacible de Europa. La suave y mansa corriente del Ulla arrastraba blandamente el pequeño barquichuelo que había fletado por una cantidad insignificante, y su débil movimiento me daba lugar a contemplar a todo mi sabor el espléndido paisaje de las orillas del río. Yo que he recorrido también las pintorescas márgenes del celebrado Guadalquivir, nunca temería establecer una competencia entre éstas y aquéllas, porque las galas de la naturaleza y la lozanía de la vegetación no son patrimonio exclusivo del cálido sol de Andalucía. Al pasar las Torres del Este, otro recuerdo palpitante de la tardía y trabajosa dominación romana en Galicia, se nota el cambio repentino de agua dulce en salada, lo que nos advierte que el Ulla ha pagado ya el tributo de sus corrientes al Océano. Éste se extiende como  un estanque encerrado en un foso de verdura, y las numerosas isletas que le cubren, parecen esteras de algas flotando sobre las olas.

Yo me dirigía a Rianxo, población erigida sobre las playas de una ensenada que forma la ría hacia su parte más oriental. Acababan de levantarse unas ráfagas de viento, que nos obligaban a virar más de una vez, antes de arribar al término de mi viaje. En una de estas incómodas maniobras me sentí repentinamente impresionado por la perspectiva de un majestuoso castillo en ruinas que ante mi vista acababa de presentarse. Las espumosas olas batían con enojo sus poderosos cimientos, blancos y completos como si acabaran de construirse, mientras que el aire, cada vez más impetuoso, movía las aristas del cardo silvestre, y las afilinagradas hojas del helecho que cubrían su cima, como una corona mortuoria. Pregunté a los marineros si podían desembarcarme a los pies de aquel edificio, y gustosos accedieron a mi demanda, supuesto les ahorraba algunas más maniobras antes de llegar al muelle de Rianjo, que sin embargo estaba por tierra a muy pocas toesas de distancia.

El edificio tiene su entrada por una puerta de construcción gótica y maciza, bastante bien conservada, y abierta en una pared de siete pies de ancho. Hay otra puerta igual a la primera que es la que daba entrada al interior del castillo, formando la primera con la segunda muralla un espacioso recinto que serviría de patio, o como hoy diríamos, cuerpo de guardia para los encargados de la custodia de la fortaleza. En el interior se conservan las divisiones que formaban los varios departamentos, las escaleras de caracol, y aberturas destinadas a dar paso a la luz, si bien en cantidad bastante reducida. Los numerosos escombros que se han ido aglomerando, hacen subir el pavimento algunas varas y sirven de madriguera a infinidad de conejos que allí se anidan y que los cazadores de las inmediaciones van a cazar al caer el día. Cuando la marea está llena, casi todo el castillo se circuye de agua, menos por una lengüeta de tierra que sirve de puente levadizo. Una honda cisterna, probablemente para uso de sus moradores, se ve a alguna distancia de la muralla exterior.

La posición de esta fortaleza, militarmente considerada, ofrecía innumerables ventajas para la ofensiva y la resistencia. Por mar podía proteger toda la ensenada que se extiende desde Rianxo hasta Taragoña, y por tierra dominaba completamente la campiña que se extiende a sus plantas como una alfombra de esmeraldas. Ahora, si contemplamos la triste perspectiva de estas ruinas solemnes bajo la poética impresión de los recuerdos, creeremos ver los grandiosos fragmentos del palacio de Morven, y acaso sentir llegar a nuestros oídos el melancólico eco del amante de Malvina.

No creo se conserve en España otro monumento que pueda impresionar más agradablemente que éste el ánimo del observador y del filósofo. Si estos esqueletos yaciesen esparcidos sobre las rocas de la Bretaña, o entre las malezas del verde Erin, no hubieran faltado poetas que cantasen sus pasadas glorias, ni pintores que transmitiesen a la posteridad en sus fragmentos las efigies de otras edades. Pero en este país es tal vez donde la costumbre de vegetar entre ruinas nos hace hollarllas con  altivez y desprecio; era necesario que el más humilde de los escritores de Galicia se encargase de dar vida histórica a un mutilado miembro del cuerpo feudal de la edad media.

No pasarán muchos años sin que la mano del hombre, más impía y más destructora que la del tiempo, llegué a borrar las huellas de este monumento, así como han sido borradas las de otros, tan necesarios para la inteligencia de la historia política de las sociedades que pasaron, como lo son para el conocimiento  de los periodos geológico de  globo la conservación y estudio de los restos antediluvianos. Es muy posible que alguna de las trabajadas cornisas que aquí y allá yacen esparcidas, sirvan para completar la fábrica de algún horno de fundición de hierro, y que las profusas y larguísimas piedras del dintel del salón de armas, ocupen la escalinata de un presbiterio al reedificar alguna capilla. Casi todo el moderno Rianxo está edificado con los fragmentos de su castillo. Las mortajas de los muertos sirven para remendar las raídas de los vivos. Una capilla, también en ruinas, que se observa a la entrada de la población, ha sido levantada a cimentis en el siglo XVII con la sillería de la antigua fortaleza. Así como los vencederos colgaban las armas de los vencidos en las paredes de los templos, también el Evangelio recogía por su casa los despojos de su triunfo sobre el feudalismo.

El castillo de Rianxo tiene dos historias, una fantástica y popular, otra erudita y amanerada. La primera la he recogido sentado al borde de un timonel, que al compás del monótono crujido de los remos, y escuchado por cuatro marineros más jóvenes, si bien no menos crédulos, nos refería las terribles escenas que aquellas paredes presenciaron en los tiempos en que eran ocupadas por los moros, y que aún presencian cuando las vienen a visitar de cando en cuando las sombras de sus primitivos moradores. ¡Qué fuerza de imaginación!, ¡qué riqueza de colorido!, ¡qué agreste naturalidad en la imágenes! Yo me imaginaba estar oyendo un cuento de Ossean transmitido a las generaciones presentes por el murmullo solitario de los bosques de Lena, y el bramido de las olas que baten las descarnadas rocas de la Calidonia. Para nuestras gentes de pueblo, no hay ruinas algunas, sea cualquiera la fecha de su procedencia, que no hayan sido palacios de moros, y que no sean en la actualidad viviendas de encantadores, o abrigos de tesoros ocultos. También los árabes del desierto creen que entre los escombros de Balbek y Palmira, hay encerradas inmensas riquezas, de cuyo secreto eran únicamente poseedores los cristianos.

Para los labradores que trabajan en sus campos y para los marineros que pescan en sus costas, son las ruinas del castillo de Rianxo en la maravillosa noche de San Juan, teatro de las más prodigiosas y sorprendentes escenas. Nadie, ni el más osado de cuantos moran en sus inmediaciones, se atrevería ni por cuanto tiene el mundo a asistir a este sábado preñado de fantasmas y hechiceros con tocas y turbantes.

La segunda historia de la fortaleza de Rianxo, si gana en historia, pierde otro tanto en poesía. El polvo de los códices seca tanto la imaginación como las manos de los que lo registran. Este castillo, según la autoridad de los curiosos, ha pertenecido a los caballeros del Temple, que tanto poder e influencia tuvieron en Galicia durante los más floridos periodos de su dominación. Suprimida esta orden por Clemente V en el concilio Vienense, en 1311, en vista de los enormes crímenes que les imputaban, distribuyeron los reyes de España las posesiones y edificios que habían pertenecido a la comunidad extinguida, entre los más fieles servidores de su  nobleza.

El palacio que ahora nos ocupa pasó a la casa de los condes de Oñate, sus actuales poseedores. Hoy, por unos ochenta reales anuales, se toma como arriendo para beneficiar la inmensa piedra, labrada ya, de que constan sus ruinas hacinadas. Esta circunstancia es la que me hace temer llegue a desparecer dentro de algunos años o Pazo de Rianxo, y la que me obliga a consagrarle la viñeta que obra a la cabeza de este artículo, y los desaliñados renglones que la siguen”.

___

A verdade é que eu descubrín moitas cousas que descoñecía grazas a este artigo. Non sei se será certo ou non todo o que aí se conta pero, cando menos, é moi sorprendente.

Agradézolle de novo a Adolfo que puxese a referencia deste artigo :)

Como era o Castelo da Lúa?

8 Dec

Pois si, este gravado sería unha mostra de como era o Castelo da Lúa. Atopouno Javier Gómez Salgado buscando imaxes dos castelos da Limia. A orixe de dar con isto foi casual, no facebook.

Recollido o lixo e localizado o culpable

8 Nov

Hai unhas semanas informamos neste blog dunha serie de refugallos que se tiraran nun camiño no medio do monte, arriba de Rianxiño. O que fixemos foi denunciar a situación á Alcaldía.

O caso é que hai que queremos agradecer publicamente que se solucionara este tema. Ata esta pasada fin de semana non puiden ir polo lugar comprobar que todo estivese ben, pero xa a mediados de outubro dende a Alcaldía comentaron que xa se resolvera este problema e mesmo se localizara a o culpable.

Se tedes coñecemento doutra situación deste tipo podedes escribirnos a este blog ou ben denuncialo antes a Alcaldía ou no propia Policía do Concello.

Homenaxe ás xentes mar

25 Out

No parque de Galicia, en Rianxo, hai unha escultura en homenaxe ás xentes do mar. A idea foi de Isaac Díaz Pardo pero foi esculpida polo escultor Francisco Escudero en granito policromado.

Esther F. Carrodeguas, unha creadora que busca rachar linguaxes

13 Out

Se algo podemos dicir de Esther Fernández Carrodeguas é que non para. O encontro con ela é no Centro Sociocultural Simón Varela, en Asados. É o día despois da estrea en Rianxo da obra “Ata que a morte nos separe!” do grupo de teatro Airiños. Ao día seguinte toca outra función, así que quere revisar certos detalles coa iluminadora. Que non se diga que non é profesional esta moza rianxeira, que ademais de gran amante do teatro é tamén unha gran narradora.

Pero como diría Jack o Destripador, vaiamos por partes. Se falamos da súa faceta literaria cabe destacar que en abril deste ano publicou o seu primeiro libro en solitario, Collage (Ed. Barbantesa). A obra xa hai tempo que estaba rematada, posto que a escribiu cando estivo en Italia de Erasmus, no 2003. “Sempre vin este libro como algo moi persoal”, confesa Esther, pero ocorréuselle que sería interesante facer teatro con el e por iso pensou en editalo. Así que ao final atopou “aos de Barbantesa, que son moi boa xente e ademais fan este tipo de edicións diferentes”, porque Collage non é un libro ao uso, senón un xogo de 45 tarxetas nas que non hai un principio e un final. O lector decide que ler en cada momento, se as le todas ou só algunhas.

Xogar cos límites

“Escribín Collage despois de ler Rayuela, de Cortázar, e estaba moi influenciada por isto, pola orde. Por que a creatividade non é máis libre? Por que o principio ten que estar ao principio? Á hora de enfrontarme á creatividade literaria pregúntome todas estas cousas. Pero despois, claro está, ten que haber unha estrutura”, segundo explica a propia autora. Porque o libro, aínda que de boas a primeiras semelle un quebracabezas, non é tal; está roto pero ten unha unidade, aínda que a Esther lle gusta “xogar cos límites” e coa metaliteratura.

É tal este xogo que Collage ten tres personaxes: Alberto e Alicia, que son parella, e a propia Esther no papel de escritora. Trátase de dous personaxes imaxinarios e da relación que manteñen co real, con Esther, á hora de pedirlle cousas. Ese divertimento literario inténtao levar un pouco máis alá e por iso fai presentacións dramatizadas do mesmo. Leva xa un feixe delas: Padrón, Ribeira, Santiago, A Coruña, Madrid, Lugo, Rianxo (por suposto)… e as que lle quedan, xa que vai ir ao Culturgal a Pontevedra e está tratando de facelas tamén en institutos. Ao seu carón sempre están Alicia (interpretada por Raquel Nogueira ata o de agora) e Alberto (que foi adaptado por grandes actores como Quico Cadaval, Antonio Mourelos ou Marcos Correa).

Por outra banda, cabe sinalar que esta non é a primeira obra de Esther, posto que no 2006 foi galardoada co Premio Pedrón de Ouro polo conto Subir o telón (curioso que atopemos tamén aquí referencias ao teatro). Foi publicado Edicións do Castro xunto co resto de gañadores do premio.

Diferentes enerxías

Ademais da literatura, como xa dixemos, outra das paixóns de Esther é o teatro. “Leva moito tempo e esixe moita enerxía. É unha guerra constante, unha loita a través do corpo, mentres que a literatura implica reflexionar, estar comigo mesma. Son dúas enerxías distintas”, como ela mesma di. Non obstante, todo está en certo sentido unido porque agora está “intentando escribir algo de teatro”. Pero ademais de escribir, tamén sabe dirixir moi ben, como demostra en Airiños, o grupo de teatro máis antigo de Galicia e que emprende unha nova etapa da súa man.

O teatro permítelle poñer en práctica os seus coñecementos. Hai que ter en conta que estudou Imaxe na Coruña (e posteriormente Xornalismo en Santiago) e traballou en series como “Rías Baixas” ou “Maridos e mulleres”. E aínda que non é ata o 2006 cando comeza a ver esta arte escénica con ollos de namorada (fai teatro por primeira vez durante o seu Erasmus e máis adiante realiza un curso en Dublín, pero pensando máis en aprender inglés), dende aquela tocou todos os paus posibles: foi iluminadora nun grupo e agora, en Teatro da Falúa é actriz, foi directora (levou un premio á mellor dirección na X Mostra de Teatro Universitario da USC en 2009), realizou labores de produción, de deseño de vestiario… Vamos, que non hai nada que se lle escape. Ademais, xunto con tres compañeiro da escola de teatro Espazo Aberto está a comezar un proxecto novo, un grupo chamado “arrastrachelocupolaspallas”, do cal xa iniciaron os ensaios.

Airiños

Pero en Rianxo de seguro que coñecemos máis a Esther por Airiños, a onde chega case por casualidade, sen agardalo, pero con moita ilusión e ganas. Durante o 2010, “falando cunha das actrices de Airiños díxenlle medio en broma que tiña que ir eu a darlles unha volta”. O caso é que nese verán a convidaron a facer un taller, dando unha serie de clases e unha posterior “mini-representación”. E cal foi a súa sorpresa cando “un mes despois me preguntaron se me apetecía dirixir, porque me ofrecían o posto. Nunca o pensara e a verdade é que desfruto moito con eles e permíteme reatoparme coa miña vila, porque sempre fixen cousas fóra”.

Acaba de estrear en Rianxo “Ata que a morte nos separe!” e a cousa non puido ser mellor, xa que encheu os dous días de representación e moitos mesmo quedaron ás portas do auditorio sen poder velos. E todo indica que continuarán enchendo, xa que teñen previsto actuar en Porto do Son, Ferrol, Padrón, Imo, Noia, A Pobra, Santa Comba… para rematar de novo en Rianxo. “A xente respondeu moi ben e o certo é que co público os actores se engrandecen”, comenta Esther, para volver insistir en que está “moi orgullosa dos actores”.

Iso si, a cousa non para e, a pesar das representacións que hai pendentes durante os próximos meses, xa adianta que “hai que comezar a mirar outra obra de cara a decembro ou xaneiro”, e incluso vai ver a posibilidade de facer dúas producións ao ano porque o número de actores así o permite. Ademais, o grupo de teatro máis antigo de Galicia semella que irá facéndose máis vello grazas aos máis novos, porque tamén van contar cun grupo de nenos.

Enerxía de seguro que non lle vai faltar para afrontar estes e outros retos, porque Esther vese que é un auténtico “cu inquedo” e que é feliz creando e rachando esquemas, ben sexa aos seus actores ou aos seus lectores.

Aos porcalláns: temos un punto limpo en Rianxo!!

27 Set

Paréceme incrible que tendo un punto limpo de recollida de residuos en Rianxo (está na Barraca, pegado á autovía e abre de luns a venres e tamén os sábados pola mañá), siga habendo porcalláns que a única idea que teñen para tirar as cousas é o monte. Este mesmo domingo, indo a pasear polo monte detrás de Rianxiño mirade o que se podía ver: maletas, un sofá, colchóns, mantas… Alucinante!

Fotos das festas da Guadalupe de Rianxo 2011

17 Set

Seguir este blog

Recibe aviso de cada artigo novo no teu correo electrónico.